Yoga Familia

 

La experiencia me hace sentir que el YOGA en FAMILIA es una actividad enfocada fundamentalmente para los niños, a la que mamá y papá se unen para acompañarlos. Esto quiere decir, que los padres han de ponerse a la altura de los más peques y esmerarse en mostrar a esa niña o niño que llevan dentro y que a veces a los adultos tanto nos cuesta manifestar. Eso implica, posibilitar y aceptar que los niños se comporten tal y como son, que reflejen su estado de ánimo, su energía, su cansancio, su malestar,… después de una larga y afanosa jornada en el colegio. Los adultos no participan en las clases de yoga en familia para supervisar el comportamiento de sus hijos, sino para descubrir, darse cuenta, percibir, aprender, comprender, escuchar, atender, observar,… a sus hijos y a ellos mismos fuera de su rutina diaria, en otro espacio y en otro tiempo, mientras que juntos practicamos y nos divertimos con el Yoga.

Pretendo que las clases de YOGA en FAMILIA sean alegres, distendidas y divertidas, que se compartan momentos enriquecedores, de complicidad y de bienestar. Es una oportunidad para mejorar la comunicación, el vínculo familiar y afectivo, creándose un momento de acompañamiento, respeto y comprensión mutuo, aprendiendo los unos de los otros.

Las clases se orientan a través de actividades grupales, juegos de respiración, posturas de yoga, cuentos sobre emociones/valores, canciones, mantras, juegos sensoriales, momentos para la relajación, para la atención y concentración, estimulamos la creatividad y la expresividad corporal, reconocemos las distintas emociones,… Son instantes para compartir en Familia, con complicidad, con mucho amor y ternura, siempre con el Yoga como base o cimiento.

El propósito es que tanto niños como adultos vivan desde su propia naturaleza, aprendiendo a aceptarse tal y como son, únicos y especiales.

Un trabajo en familia, tanto a nivel grupal para despertar y desarrollar valores como el compañerismo, la cooperación, la responsabilidad, el compromiso, el respeto, la bondad, la confianza, la gratitud,… como el trabajo a nivel particular para adquirir independencia, confianza en uno mismo, autoestima, positividad, control sobre las emociones, sobre la respiración, coordinación, equilibrio, fuerza, resistencia, flexibilidad, corrección postural, energía, salud;  capacidad de atención, concentración, estabilidad emocional, paz, desarrollo integral y progresivo de mente y cuerpo; sabiduría, libertad, integración, descanso mayor, calma. Todo lo que aporta el Yoga son beneficios individuales y colectivos a todos los niveles.

Clases de 60/75 minutos de duración. Material imprescindible: dos esterillas por familia (2 miembros), ropa cómoda, calcetines.

Edades: Niños a partir de 3 años acompañados de un adulto.

Horarios y precios  (consultar apartado correspondiente).


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